TEXTO EXPOSICIÓN JUAN MANUEL RODRÍGUEZ

Hay cuerpos que se acercan a la profundidad, que se protegen del dolor bajo la franela. Hay dedos que señalan la herida, el beso, lo desordenado: esa mano tapando tu sexo; tus costillas. Hay cuerpos, y materia, y silencios. Tu boca muestra el mundo de los hombres y por eso me refugio en ti, fracturado. Y hay herencia, rasgos, detalles. Juan Manuel Rodríguez los conoce, los descubre, comprende que detrás de lo físico se esconde la pregunta y el dolor: la palma de la mano que encierra una confesión y su posterior asfixia; la incertidumbre de no saber identificarse; unos huesos adheridos a la piel; una piel adherida al fracaso. Y es la dificultad del mundo la que describe Juan Manuel, el minuto exacto en el que el alma se descompone. ¿Permanecer? ¿Permanecer así? Lo real obliga a intuir qué queda debajo, qué bajo la mano, qué tras la tela, qué frente a nosotros, qué con los ojos cerrados. Sin belleza no hay pregunta. Me equivoco al pensar que entiendo lo que me rodea. Juan Manuel Rodríguez lo conoce, lo descubre. Porque lo cotidiano lanza su imagen y él revela lo inadvertido, la huella. Porque todo es músculo, arteria, frío. Porque la piel es una capa y es pintura. Porque lo bello es indefensión. Porque la duda es barniz, es auxilio. Porque lo corpóreo es una excusa ante la inquietud y aquí se descubre. Porque todo es apariencia. Todo es tacto. Todo es huida.

Cristian Alcaraz